Libros gratis, nuevo proyecto de literatura | Blogurbania
feeds

5 ha comentado

mygif
4659. ReChalado! said in October 14th, 2008

Ya tienen un suscriptor por RSS… YO!
Me gusto el proyecto, estoy seguro que tendrá éxito. Un abrazo y suerte! Felicitaciones por la idea.

mygif
4661. Miguel L. Romero said in October 15th, 2008

@ReChalado:
Es un placer sin lugar a dudas que te agrade el proyecto y aunque es una idea y un blog que tiene una meta a largo plazo y creo que su crecimiento será lento, para mi ya resulta placentero tenerte como lector…

Un abrazo… ;) y gracias por tu comentario…

mygif
5229. Jen said in November 15th, 2008

Difinitivamente es un gran proyecto y felicito a Miguel Romero por esta idea… me ha gustado mucho.

un beso.

mygif
5253. Miguel L. Romero said in November 17th, 2008

@Jen:
Y yo agradezco tus palabras, me agrada que te haya gustado.
Saludos y gracias por tu comentario ;)

mygif
8506. MARCO ANTONIO OBREGON ROSALES said in May 19th, 2009

hola aqui les envio gratis el primer capitulo de mi novela en primicia y exclusiva, si les interesa me envian sus comentarios a mi e mail allá les va………

LOS CABALLEROS DE LA ORDEN DEL MEDALLÓN

Dedicado:

A mi madre, por soportarme todo este tiempo, como sólo lo pueden hacer las autoras de nuestros días.
A mi padre, que desde el cielo espero que se entere de lo que estoy haciendo y me haga llegar sus apreciaciones, él sabe lo mucho que valoro su opinión y sus consejos.
A todos mis amigos, sobretodo a quienes, por voluntad del destino, no volví a ver, por soportar mi carácter intempestivo y mi ánimo de manicomio.
A Paola y a Maurito, por ser sólo ellos.

“Aire, soñé por un momento que era aire.
Oxígeno, Nitrógeno y Argón, sin forma definida,
ni color. Fui aire, volador”
Mecano

PRIMERA

PARTE

Capítulo Primero

En el final de su vida, aquel hombre tenia frente a sí a cuatro seres encerrados en sus trajes platinados, a quienes no había visto nunca antes en su vida, sin embargo, por alguna extraña razón, que él mismo no llegaba ni llegaría a entender, les terminó confiando sin ningún reparo, el tesoro más angustioso y grande, que había estado guardando en el más inescrutable de los secretos, desde que se hiciera cargo de el, y que a su vez, en un día de invierno, en un lugar no precisado por su conciencia, un abuelo multicentenario, con el último de sus alientos vitales, le llegara a encomendar.
Ya no tenía fuerzas ni vida para soportar tanta angustia, la responsabilidad de tener que guardar el extraño medallón lo dominaba, las esperanzas que alguna vez pusiera en aquel trozo de metal se habían esfumado. Mas no guardaba rencor a nadie por ello, imaginaba que quizás su destino estaba escrito de esa manera. Pues según él, el círculo se cerraba, ya que así, cuando joven, él también recibió el mismo encargo de manos de un viejo moribundo y vencido por la vida, como ahora era su caso.
Lejanos estaban los días en que aquel medallón innegociable le despertara una devoción que iba mucho más allá de una simple cuestión religiosa, pues por mucho tiempo, ése pedazo de metal representó su único motivo de fe, la única razón para no interrumpir su existencia dilatada, la única motivación que encontró para no claudicar ni desistir de su desquiciado encargo.
Pero, ¿Qué era aquel medallón además de una chuchería metálica? ¿Qué valor tenía? ¿Por qué el viejo lo había guardado por tanto tiempo? ¿Por qué le causaba tanta angustia? Eran algunas de las preguntas que se hicieron al verlo desfallecer, sin que los estertores de la muerte mitigaran la angustia que sentía, no por su propia desaparición, que la sabía inevitable, sino por el futuro del único bien del que se había negado desprenderse durante gran parte de su vida …..
Ganett, Jobak, Sandell, y Kirnatt se acercaron al hombre que pedía ayuda, el cuerpo yacía boca arriba. Parecía desesperado por capturar oxígeno del ambiente viciado. El moribundo, dibujando un gesto de angustia en sus facciones, se dirigió a ellos y les dijo :

-¡ Guarden … este medallón …es la es la …..
él los guiara, él los guiara !

Ganett exclamó :

- ¡Tranquilo, amigo! ¿Es tuyo el medallón? ¿A quién quieres que se lo entreguemos? …¿Amigo? … ¡¿Amigo?!
Jobak posó sus manos en los hombros de Ganett y exclamó:

- Es todo Ganett , el viejo ya murió

Ganett se puso de pie, se dirigió a sus tres compañeros y replicó:
- Veamos qué de bueno tiene éste medallón, porque de oro definitivamente no es….
Al oírlo, rieron casi por compromiso, al tiempo que empezaron a examinarlo con mayor detenimiento…

Se trataba de un trozo de metal de forma circular y de dimensiones austeras. Se podía coger en la palma de la mano, tenía un peso casi nulo, a pesar de su consistencia robusta y textura lisa de metal bruñido. El brillo que desprendía era extraño, más bien algo opaco, como si se tratara de una vela a punto de extinguirse, y estuviera luchando por dar sus últimos chispazos de luz, antes de pasar inevitablemente a una oscuridad fúnebre. Su color bronce añejo le daba una apariencia solemne, aunque no terminara de parecer realmente valioso.
Pero lo que más llamaba la atención, eran los grabados y alto relieves ahí presentes, aparentemente colocados sin ningún orden específico, sin tener siquiera una idea primigenia de lo que era arriba o abajo, derecha o izquierda, como si dichas orientaciones en realidad no existieran, o en todo caso, aquellos grabados respondiesen a otro tipo de orden, estrictamente proscrito para un simple mortal.
Los gráficos del medallón no eran reconocibles a simple vista, el tamaño de las mismas obligó a la patrulla a utilizar una lente especial que era parte de su equipo básico de exploración, y que a pesar de que, estrictamente, no formaba parte de los aparejos que llevaban normalmente a una misión, esa mañana Ganett insistió en llevarlo consigo.
De pronto, descubierta por la lente, que escudriñaba la superficie del medallón, como un espía que desde el aire reconoce el terreno enemigo, apareció una figura de rasgos femeninos, grabada con la cabeza de perfil y el dorso de frente, llevaba un tocado en la cabeza, el cual se extendía a manera de casco hasta la nuca, llegando libre hasta los hombros. Ya en la parte superior de la misma, remataba con dos cuernos largos y divergentes, en medio de estos cuernos aparecía una esfera totalmente liza sin ningún grabado en su interior. La figura llevaba un collar que le cubría totalmente el cuello, y un brazalete con grabados indescifrables. Así mismo, poseía una especie de antorcha, pero que en vez de llama, tenía en la parte de la base, un rostro rechoncho de rasgos orientales. Sobre aquel rostro, a su vez, se erigían dos columnas, de las cuales salían algunos seres con cuerpo de hombre y cabeza de chacal. “Es la figura de Isis, una divinidad del Egipto antiguo” fue la respuesta del analizador portátil .
Grabada a un costado de la diosa, observaron una rara forma de escritura, que después de mucho estudiarla y de compararla con la ayuda de un pequeño aparato que tenía por objeto descifrar claves o señales, gracias a una completísima base de datos que ésta poseía y que era usado más que nada para descifrar las comunicaciones cifradas del enemigo, llegaron a la conclusión de que se trataba de un párrafo en escritura cuneiforme (la traducción de los escritos no vienen al caso ahora, aunque a grandes rasgos, se trataba de un código legal de normas y castigos, todos innecesariamente crueles, y muchos de necesidad mortal )
Al mover el lente hacia la derecha, observaron en la misma cara del medallón, un monte, de cuya cima salían varios personajes superpuestos en poses orgiásticas, luego de un paciente análisis, el aparato tuvo la certeza de que se trataba de las divinidades Olímpicas en pleno, de donde sobresalía discretamente, la figura paternal de Zeus sobre las demás divinidades plutónicas .
Sobre la misma superficie observaron una figura extraña, se trataba de una plataforma con tres columnas pequeñas por base, sobre éstas, aparecían las figuras de dos seres humanoides teniendo sexo, más arriba, una cúpula, de la cual sobresalía una cabeza de carnero y unos dedos aparentemente humanos. Sentado, dominando todo el panorama, aparecía un hombre adulto, descalzo y con una túnica de lino ajada, su rostro poseía una inusual tranquilidad, que era convenientemente reforzada por una profusa barba, la cual le daba la apariencia de santón. Sobre el hombre, coronando toda la figura, se encontraban grabadas sendas alas de ave, abiertas de par en par, dos serpientes y dos garras de ave rapaz. Era Mitra, deidad de origen Persa, de tiempos muy anteriores al rey Ciro, concluyó el analizador.
En el medallón estaban graficados numerosos personajes extraños e irreconocibles (el analizador ya había presentado problemas para darles respuestas) . Además, se observaba todos los astros conocidos de la bóveda celeste, planetas, estrellas, cometas … También se toparon con una forma de escritura probablemente de origen balcánico, diversas imágenes geométricas, escritura árabe, hebrea, china, nepalesa, algo que probablemente era sánscrito ( o alguna derivación de dicho idioma ), todo un pandemonio de gráficos y grafías sin un orden definido, ya que el analizador se declaró incapaz de dar a ese conjunto anárquico de gráficos, un patrón definido .
En el lado opuesto del medallón se podía apreciar diversas funciones matemáticas, fórmulas, ecuaciones, inecuaciones, curvas, elipses, rectas, gráficos geométricos tridimensionales, campanas unimodales y multimodales, y otras cosas que, definitivamente, no representaban nada que ellos conociesen ni siquiera tangencialmente.
Además aparecieron muchos otros signos, figuras y pictogramas completamente desconocidos para los examinadores. Después de un tiempo, llegaron a la conclusión de que el descifrado del zafarrancho de grafías del medallón no les correspondía, y que además, no les serviría de nada, puesto que lo que tuviera que decir el objeto metálico, debió haberlo dicho mucho antes, y que ahora probablemente, carecía de sentido e importancia estratégica alguna…..

Una vez terminado el peritaje al medallón, se dieron a la tarea de caminar perdidos un par de kilómetros, hasta que decidieron tomar rumbo sur. Ganett y sus hombres andaban desconcertados. Habían sido hasta entonces combatientes de la confederación Geo Global, pero desde la gran explosión que sobrevino casi inmediatamente después de un ataque total, a gran escala y coordinado de sus fuerzas, sólo habían visto muerte y destrucción a su alrededor. Sus radios no lograban captar ninguna frecuencia, recibiendo por respuesta sólo un silencio neutro.
Habían combatido fieramente contra las huestes de Mundo Tec. INC. El planeta se había dividido en dos bandos, y estos se enfrentaban entre sí, con ferocidad exacerbada, con un odio nunca antes visto, en una guerra que, alimentada como estaba de maldad, mentira y soberbia, parecería no tener fin.
La última orden que recibieron fue – Ataque nuclear en curso, ataque nuclear en curso, preparen medidas de supervivencia… Esto no es un simulacro, medidas de supervivencia en curso, a sus puestos operativos….
Hacía mucho que se hablaba de aquella posibilidad apocalíptica, como una forma radical de acabar con una guerra, con la cual, Ganett recordaba haber nacido, y que había sido parte de su vida todo el tiempo, hasta que en determinado momento de ella, terminó involucrándose, y tomando partido por el único bando por el que tuvo la oportunidad de hacerlo: La Confederación Geo Global o simplemente la GG.
En un mundo que tenía el cuchillo entre los dientes, no hubo chance para la paz. Al contrario, la solución al conflicto era visto como algo utópico. Además, ambos bandos habían ampliado el conflicto hasta territorios inimaginables, ahora también se peleaba en el espacio sideral.
Aunque la Tierra había sobrevivido ya a otros ataques nucleares masivos, se dudaba que pudiera sobrevivir a un próximo ataque de ese tipo, sobretodo porque la potencia de fuego, así como la precisión que la tecnología bélica había alcanzado, hacían casi imposible que alguno de los bandos pudiese asegurar la supervivencia de si mismos, si el ataque en gran escala comenzaba. No teniendo importancia, en esta circunstancia límite, quién halaba el gatillo primero.
Sabían que cualquier medida de evacuación de la población sería inútil, no habría refugios suficientes, ni tiempo para poner a salvo a todos, sin contar que para los líderes de la guerra, la población civil ya no importaba, en una conflagración que se había cansado de violar todos los pactos y convencionalismos consagrados en el derecho internacional, confirmando su ausencia con la realidad de las muertes cotidianas.
No había nada que hacer, la destrucción había sido total y contundente, la tierra estaba yerta, seca, polvorienta y de un color cenizo que lo envolvía todo. El cielo, cubierto con una cúpula negra de polvo y ceniza, no dejaba ver al Sol, aunque la temperatura del ambiente, que enturbiaba el horizonte, hacía notar su presencia.
El paisaje era desconsolador, el cielo mostraba de vez en vez, como saetas que tazaban el manto negro que los cubría, destellos de luces carmesí o naranjas, que no eran las del crepúsculo, sino que procedían de los muchos hongos radiactivos que las bombas habían dejado por doquier, y que se elevaban impávidas hasta la estratosfera.
Avanzaban con la incertidumbre de no saber qué había sido de los suyos, aunque la incertidumbre era sólo un mecanismo de defensa, porque lo sabían de sobra: Nadie había sobrevivido. El ánimo era de velorio y caminaban como flotando en el aire, sin estar concientes de hacia dónde o hasta cuándo seguirían caminando, tratando de elevarse por encima de la realidad que los golpeaba salvajemente.
Se tenía que andar con cuidado, puesto que a pesar de la gran desolación que observaban por donde miraran, no podían fiarse de nada, pues cabía la posibilidad de que se toparan con las huestes de Mundo Tec, que aún tuvieran ganas de presentar combate, que aunque improbable en primera instancia, era siempre una amenaza potencial.
Luego de caminar por espacio de dos horas, Ganett, el jefe de la patrulla, ordenó un alto para descansar. Necesitaban con urgencia salir de sus trajes de supervivencia, que resultaron ser una segura protección contra la radiación. Los trajes que llevaban tenían la capacidad de mantenerlos dentro con todo lo necesario como para sobrevivir en medio de los peores escenarios posibles y pasara lo que pasara en el exterior. El traje regulaba el nivel de oxigenación, temperatura y otras funciones a niveles adecuados. Además, poseía un sofisticado equipo de síntesis automática de desechos metabólicos, también contaba, incorporado al mismo, con un completo equipo de comunicación inalámbrico y satelital. Así mismo, poseía numerosos sensores que informaban del estado del soldado a su base, enviando en forma de ondas radioeléctricas, informaciones biológicas del infante y hasta imágenes en vivo de lo que pasaba en el campo de batalla. Dichos sensores también mantenían informado al soldado de su real estado.
Con todo, el jefe de la patrulla contaba además, con una “Bio esfera” . El aditamento consistía en una pequeña caja de ocho cm. de largo, por cinco cm. de ancho y tres cm. de espesor . Dentro de la caja estaba contenido un campo de fuerza, que una vez desplegado, aislaba del exterior a todo lo que se encontrara en un radio de cuatro metros, hasta por veinticuatro horas.
Ganett accionó la “Bioesfera” y todos quedaron a salvo de la radiación externa dentro de la campana salvadora creada por el aditamento. Ahora debían salir de sus estúpidos trajes y decidir lo que tenían que hacer de ahora en adelante, si es que todavía consideraban que había algo por hacer.
Ya dentro del refugio, Ganett habló con Jobak sobre la posibilidad de encontrar el Genovital .
El Genovital no era otra cosa ( al menos eso se decía en la milicia) , más que un gran laboratorio genético , ubicado dentro de un bunker antinuclear, instalado ahí precisamente previendo el Apocalipsis que se venía venir y que ahora los acampañaba. Dicho laboratorio, probablemente, contaba con material genético humano y también de otras especies animales y vegetales estratégicas para la supervivencia del hombre. Eventualmente, se podría fundar un mundo nuevo en cuestión de años. Se suponía que todo el material genético habría sido modificado para vivir bajo las nuevas condiciones de contaminación radiactiva que la guerra nuclear generaría, y que ahora era una funesta realidad. En dicho laboratorio se debería de contar con al menos, un millón de unidades genéticas humano. Todo esto estaría en manos de la Confederación Geo Global. Era todo lo que se conocía acerca del Genovital, nada era confirmado, sólo rumores que se lograron filtrar en la milicia.
Se trataba de una versión moderna del Arca de Noé, la única posibilidad del hombre de seguir existiendo, ya no era posible restaurar el mundo que tenían, pero podían crear otro al que le auguraba un mejor futuro, el único problema era que nadie estaba seguro de que existiera realmente el Genovital.
Mientras discutían el tema, les sorprendió una noche cerrada. La tristeza se apodero de ellos y decidieron velar a lo que fue en algún momento la humanidad, lloraban en silencio y sin lágrimas por lo que ellos habían sido capaces de hacerse. No se atrevían a preguntarse qué harían de aquí en adelante porque pensaban que su fin era cuestión de tiempo. Sin embargo, el gran cansancio que los hombres llevaban encima, hizo que se quedasen dormidos. Pasada una hora desde que los soldados claudicaron a la vigilia, Ganett empezó a tener un sueño…
En el sueño, Ganett comenzó a transitar por un sendero que lo condujo a un mundo que le resultó desconocido y ajeno. Ganett caminó por un Universo donde la tecnología estaba ausente. Transitó por un mundo en donde no importaba el nivel cognoscitivo que había logrado la especie humana hasta entonces, por un mundo en donde el tiempo era nada y los días eran tan frugales como los meses, los años o las centurias.
Había entrado, siempre en su viaje onírico, a un mundo en donde las riquezas, las miserias, las virtudes, los pecados, los sufrimientos y los goces eran sólo una quimera lejana y nebulosa. Ingresó en un mundo subreal o irreal, o tal vez, había ingresado a un mundo tan real como él lo creyese, tal vez se había incorporado a un mundo en donde el existir no era tan trascendente como el ser, y él, en ése momento, no era o no tenía que ser necesariamente un ser biológico, ni siquiera un ser material. Otra posibilidad, igual de incierta que la anterior, era que en el mundo onírico por el que estaba transitando, los seres eran solamente energía existencial, criaturas que no necesariamente habían elegido una existencia palpable y cuantificable para comunicarle al mundo su presencia, tan irremediablemente real y concreta, a pesar de la aparente inconsistencia de la materia y de las ideas de la que estaban hechas.
No se explicaba cómo, pero lo cierto era que en medio de sus tan reales alucinaciones, Ganett había entrado al mundo íntimo del medallón. Aquel mundo parecía tener todos los años del Universo o más, el medallón a su vez, guardaba para sí todos los secretos de su mundo, o mejor dicho, todos los secretos del mundo, comprimidos extraordinariamente dentro de sí mismo.
En el medallón existía toda la sabiduría, toda la necedad, toda la historia, toda la verdad, toda la mentira, toda la duda, toda la certeza, todo el amor y todo el odio del Universo, es decir, toda la conciencia del mundo y de los mundos paralelos existentes, que un simple mortal como él estaba lejos de conocer, y más lejos aún de comprender.
El medallón, siempre en sus sueños, parecía ser más que lo ya mencionado. Era en realidad, una llave, una credencial de entrada al mundo extraño de una existencia paralela a la suya, el ingreso a un mundo que él desconocía.
En medio del carnaval de ideas que se arremolinaban en su mente y que pugnaban por quedar estampadas en su memoria, a Ganett le pareció recibir un singular mensaje, aparentemente el más importante de todos; debía de buscar aquel mundo paralelo, tenía que ir al encuentro del mundo desconocido para poder salvar a la humanidad, al menos eso le pareció sacar en claro de todo su viaje onírico.
Pero también, ahora le era imperativo ir hasta aquel lugar, para rescatar algo que a él le interesaba aún más que salvar a su especie, algo que había estado en él desde siempre. Se trataba de su lucha continua, particular y terca por trascender, quería tener la seguridad, o al menos la esperanza, de que ya sea que en éste mundo, o en aquel otro Universo onírico y desconocido, se supiera que en algún momento de su devenir, existió un tipo llamado Ganett, que hizo lo posible por restaurar un mundo que los suyos y un poco también él, habían destruido.
Ganett no se explicaba cómo fue que en su mente, quedó grabada una ruta extensa y complicada, pero al mismo tiempo imposible de olvidar ni siquiera en sus más particulares detalles. Tiempo después comprendería que aquello era en verdad una revelación, que en un principio confundió con un capricho de su mente, con un deseo suntuario de su ego, con el que había luchado desde que tenía uso de razón. Ahora bien, él no tenía ni la más remota idea de a dónde, en realidad, le llevaría aquella ruta. Tal vez, se dijo - El medallón me ha revelado por fin, el camino hacia el Genovital .
Guardando aquella esperanza en su corazón, Ganett decidió ponerse en marcha, siguiendo el camino trazado en su mente, e impulsado por la combustión del único combustible que poseía: Su fe, se dispuso a conducir a su patrulla por aquel camino, que a decir verdad, ni él mismo estaba convencido de seguir. Pero así son todos los actos de fe, irracionales por naturaleza, acciones que no soportan el más somero análisis, son actos que no aprobarían ningún estudio de factibilidad y que sin embargo se llevan a cabo, porque la voluntad de un acto de fe siempre está más allá de cualquier análisis, son cuestiones del corazón, y han sido así desde el inicio de los tiempos.
…….

Escribe tu Opinion

Portada Solicitamos bloggers con experiencia en videojuegos | Mobuzz Tv necesita nuestra ayuda

 Username

 Email Address

 Website

Please Note: Comment Moderation Maybe Active So There is No Need To Resubmit Your Comments